CADA AÑO SE DAN 250 MILLONES DE NUEVOS CASOS DE ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL EN EL MUNDO

HASTA hace unos años se las denominaba enfermedades venéreas en alusión a Venus, la diosa del amor. Hoy son más conocidas por enfermedades de transmisión sexual (ETS) y cada año se producen en el mundo 250 millones de nuevos casos, según la OMS.

Para Virgilio Palacio, secretario general del Grupo Español para la Investigación de las ETS (GEIETS) y jefe de la Unidad de Dermatología y ETS del Hospital Monte Naranco de Oviedo, esta nueva nomenclatura responde mejor a la realidad: «El amor no es imprescindible para el sexo». Pero la modificación y liberalización de la conducta sexual ha tenido repercusiones mucho más profundas que un mero cambio de denominación.

Las ETS constituyen un problema de salud pública de primer orden a nivel mundial y representan la segunda causa de morbilidad tras los procesos respiratorios. Y no son exclusivas de los llamados grupos de riesgo, afectan por igual a toda la población. Para el doctor Palacio: «Se puede tener más seguridad en un contacto sexual con profesionales que en relaciones esporádicas ajenas a la prostitución. No se puede generar una idea de falsa seguridad hablando de grupos de riesgo, porque las ETS son enfermedades democráticas y no discriminan sexo, edad, ni condición socioeconómica». La Unidad de ETS de Oviedo atiende desde hace 10 años gratuitamente al colectivo de prostitución más amplio de España. Actualmente, 1.700 prostitutas son controladas sanitariamente y reciben información sobre cómo practicar un sexo seguro. El mensaje preventivo parece haber calado hondo, según afirma el doctor Palacios, «alma mater» de esta Unidad desde sus inicios: «En los últimos años hemos asistido a una caída progresiva de la patología genital y en mayor medida de infecciones gonocócicas y sífilis en este colectivo. Están más informadas y responsabilizadas y adoptan cada vez mayores medidas de precaución».

No ocurre lo mismo con los clientes de la prostitución y la población general. En la memoria elaborada por esta Unidad, en 1993, se recoge una tendencia ascendente en patologías genitales como en el condiloma acuminado (causado por el virus del papiloma humano), o el herpes genital (herpesvirus) entre los varones, mientras estas mismas enfermedades se mantienen e incluso descienden ligeramente entre la población femenina (incluidas las prostitutas) en relación a años anteriores.

Conducta sexual

«La prostitución – señala Palacio-es en general un colectivo más poroso y susceptible a la modificación de la conducta sexual de riesgo que el resto de la población». Ellas conocen la factura que les puede pasar su trabajo. Un estudio realizado en el centro entre 758 prostitutas y 1.203 mujeres ajenas a esta actividad puso de manifiesto que la probabilidad de desarrollar un cáncer de cérvix se duplica en las primeras y el riesgo es aún mayor si existe coinfección por el virus del sida.

Algunas pacientes cooperan como agentes sanitarios para concienciar a sus clientes. «En algunos locales entregan unas tarjetas en las que se recomienda utilizar el preservativo. Para ellas este sistema es mucho más efectivo, ya que proponerlo personalmente puede inducir sospechas y rechazos». En ocasiones, la prevención exige agudizar el ingenio. Para ello en el centro se enseña a poner un preservativo con la boca sin que el varón casi se entere y actualmente se ensaya una técnica de colocación del condón femenino que lo hace prácticamente inapreciable a la vista. «Se trata de un método de barrera muy útil ya que no precisa la connivencia del cliente».

La adopción de medidas preventivas es, no obstante, deficiente entre la prostitución asociada a la toxicomanía. «Necesitan dinero con inmediatez y lo buscan a través de un sexo más agresivo, menos seguro y barato». Sus consumidores son en muchos casos personas de la tercera edad. Según el doctor Palacio, «empiezan a detectarse infecciones por VIH en población mayor de 50 años que, entre otras causas, pueden atribuirse a este tipo de contactos».

Si bien la seroprevalencia del VIH ha descendido en los últimos años entre las prostitutas asturianas, supera el 40% en las adictas a drogas por vía parenteral, mientras que en las no toxicómanas ronda el 2%. Otro subgrupo que plantea problemas de control médico es el de la prostitución procedente de la emigración, que accede en menor medida a un centro al no disponer de cartilla sanitaria o por temor al encontrarse en situación ilegal.

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