Venta de sexo florece en Sudáfrica tras fin de censura

El sexo se vende con facilidad en Sudáfrica tras el retiro de las leyes de censura que prevalecieron en el período del apartheid.

En un país donde los senos que aparecían en revistas pornográficas eran cubiertos por estrellas dos años atrás, ahora casi todas las pequeñas tiendas venden ediciones locales e importadas de revistas como Hustler, Penthouse y Playboy.

Los diarios locales están plagados de anuncios para adultos, y empresarios prometen la entrega de videocintas pornográficas a domicilio en menos de una hora.

Pese a que la prostitución es ilegal en Sudáfrica, los anuncios se orientan a culquier preferencia sexual de los usuarios.

“La Dominatriz de la Mazmorra”, o la “Superchica Transexual” ofrecen sus servicios, entre muchos otros anuncios de sesiones de “striptease” privadas o de acompañantes de uno y otro sexo.

Con la transición de Sudáfrica hacia la democracia total, tras haberse permitido la votación de las minorías raciales en abril del año pasado, y con la aprobación de una constitución provisional que garantiza la libertad individual a través de la Ley de Derechos, la censura prácticamente pasó al olvido.

“Todo el país se encuentra en estado de apertura…la comunidad es mucho más tolerante”, dijo el principal censor de Sudáfrica, Braam Coetzee, a Reuters.

Coetzee afirma que, pese a los cambios, su Dirección de Censura todavía toma una dura posición frente a la pornografía infantil, sexo violento u otras desviaciones similares.

Pero afirma que han terminado los tiempos en que su dirección censuraba un par de piernas al descubierto en una caja de medias.

“Intentamos proteger a la gente de cosas que las puedan ofender…no queremos prohibir nada”, añadió.

Bajo los gobiernos establecidos por la minoría blanca, la literatura comunista y las obras de activistas negros fueron prohibidas, al igual que las publicaciones que mostraban desnudos.

Una de las películas que prohibió la censura fue “Black Beauty”, una producción para niños sobre un caballo negro, pues la censura dictaminó que la obra era subversiva.

Anteriormente la Dirección de Publicaciones emitía un pequeño comunicado en el que mencionaba los objetos, libros o películas censuradas, pero recientemente no se ha censurado a casi ninguna publicación.

“Todo ha cambiado completamente. Antes no se mostraban senos y ahora se permite todo. La Dirección de Publicaciones prácticamente ha desaparecido”, dijo Paul Kerton, editor de la edición sudafricana de Playboy.

Kerton afirma que en los últimos ocho meses la censura ha cambiado de “fuerte censura con una extremada actitud puritana a casi ningún tipo de censura“.

Pronosticó que la millonaria industria del sexo en Sudáfrica continuará su crecimiento.

Obviamente, los hombres de negocios en esta industria estan más que satisfechos.

Stuart McIver, propietario de un establecimiento de artículos sexuales en Johannesburgo, dijo que abrió su primera tienda hace cinco meses y que ahora cuenta con 13 locales en todo el país.

“Es una industria nueva pero estamos aprendiendo”, dijo.

“Los artículos que vendemos averguenzan a la mayoría de los ciudadanos. También nos avergonzaban a nosotros cuando recién comenzamos”, añadió.

Cuando su establecimiento abrió, la proporción de hombres a mujeres que adquirían productos era de 30 a 1.

Ahora son sólo seis hombres por cada mujer.

“La actitud ha cambiado. Es sólo diversión, como comprar un ramo de flores”, afirmó.

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